En muchas tiendas, restaurantes y bodegas, el frío es el rubro que más pesa en el recibo de la CFE. Aun así, pocas veces se mide por separado. Para ahorrar luz en refrigeración comercial, el primer paso es saber cuánto gasta cada equipo y por qué.

Esta guía va por partes: cómo estimar el consumo, dónde suele escaparse el dinero y qué mejoras conviene hacer primero. No necesitas instrumentos sofisticados para empezar.

Cuánto consume realmente tu equipo de frío

El cálculo básico es sencillo. Multiplica la potencia eléctrica que toma el compresor por las horas que trabaja al día. Después, multiplica el resultado por los días del mes.

Por ejemplo, un equipo que toma 5 kW y opera 16 horas diarias consume 80 kWh al día. En un mes son unos 2,400 kWh. Con el precio por kWh de tu propio recibo obtienes el costo aproximado.

Para conocer la potencia real, mide la corriente con un amperímetro de gancho y usa el voltaje de la placa. Además, anota cuántas horas pasa encendido; un registrador o el propio controlador te dan ese dato.

Cuánto consume tu equipo de fríoTres datos que puedes medir tú mismo y el precio de tu recibo.PotenciaAmperímetro degancho y placaHoras al díaRegistrador ocontroladorDías del mesDías deoperaciónConsumoEnergía del mesen kWh××=Consumo del meskWh calculados×Precio por kWhde tu propio recibo=Costo aproximadode operar el equipoRepite la medición tras cada mejora para comprobar el ahorro
Potencia por horas por días da el consumo; con el precio de tu recibo obtienes el costo de operar el equipo.

Dónde se escapa el dinero

Las horas de marcha suben cuando el sistema trabaja contra obstáculos. Los más comunes son fáciles de detectar en una visita de revisión:

  • Condensadores sucios o con aire caliente recirculado.
  • Evaporadores con escarcha acumulada.
  • Puertas que no sellan o quedan abiertas en las maniobras.
  • Puntos de consigna más fríos de lo que el producto necesita.
  • Compresores con desgaste interno que ya no dan su capacidad.

También influye la tarifa. En contratos con cargo por demanda, arrancar varios equipos al mismo tiempo eleva el pico registrado. Por eso escalonar los arranques puede reducir ese concepto del recibo.

Medidas para ahorrar luz en refrigeración comercial sin grandes inversiones

  1. LimpiezaLava condensadores y evaporadores con la frecuencia que pide el entorno.
  2. AjustesRevisa consignas, diferenciales y horarios de deshielo.
  3. HorariosEscalona arranques y ordena las entradas de producto.
  4. MediciónRegistra amperaje y presiones para comparar mes con mes.

Estas acciones se pagan solas en poco tiempo, porque cuestan poco. Sin embargo, su efecto depende de que se hagan con regularidad y no solo una vez.

Por ejemplo, un condensador limpio en marzo puede volver a ensuciarse antes del verano si está cerca de una cocina o de una calle con polvo. En esos casos, la limpieza mensual es más útil que una anual.

Cuándo conviene invertir en el equipo

Si el compresor ya presenta fugas internas o bajo rendimiento, los ajustes no alcanzan. En ese punto conviene comparar tres caminos: reparar, remanufacturar o comprar nuevo.

OpciónCuándo tiene sentidoQué revisar
ReparaciónDaño localizado en válvulas, empaques o proteccionesEstado del motor y del cigüeñal
RemanufacturaCarcasa sana con desgaste generalGarantía y alcance del trabajo
Equipo nuevoModelo inadecuado para la carga o daño estructuralCapacidad, refrigerante y consumo

Puedes revisar opciones de compresores remanufacturados o de equipos y productos nuevos. En ambos casos, pide que la cotización incluya capacidad y consumo para comparar con lo que tienes hoy.

Cómo comprobar que lograste ahorrar luz en refrigeración comercial

Toma una línea base antes de cualquier cambio: consumo mensual, horas de marcha y temperaturas. Después de cada mejora, repite la medición en condiciones parecidas. Así sabrás qué medida funcionó y cuál no.

Ten en cuenta la temporada. En los meses de calor, el sistema trabaja más horas, de modo que compara contra el mismo periodo del año anterior cuando sea posible.

Una hoja de cálculo sencilla basta para este seguimiento. Anota la fecha, la lectura del medidor, las horas de marcha y la temperatura exterior. Con tres o cuatro meses de datos verás tendencias claras. De hecho, ese registro también ayuda al técnico a detectar fallas antes de que el equipo se detenga.

¿Quieres saber cuánto gasta tu sistema de frío?Te ayudamos a tomar lecturas y a ordenar las mejoras por prioridad.Solicitar revisión
¿Dudas? Escríbenos por WhatsApp