Dos compresores iguales, instalados el mismo año, pueden tener destinos muy distintos. Uno sigue trabajando sin problemas; el otro ya pasó por el taller dos veces. La diferencia rara vez es suerte. Casi siempre está en una bitácora de mantenimiento de refrigeración que alguien llevó con constancia.
Es cierto que llevar registros no suena emocionante. Sin embargo, es la herramienta más barata para que un equipo dure más y necesite menos intervenciones. Aquí te explicamos qué anotar, cada cuánto y cómo leer los datos.
Por qué los registros reducen el mantenimiento
En general, un compresor rara vez falla de golpe. Antes, sus lecturas cambian poco a poco: la descarga sube, el aceite baja o la corriente aumenta. Si nadie anota esos valores, el cambio pasa desapercibido hasta que el equipo se detiene.
En cambio, con un registro semanal puedes ver la tendencia. Así, la intervención se hace cuando hace falta, y no antes ni demasiado tarde. Ese es el verdadero significado de mínimo mantenimiento: hacer solo lo necesario, pero a tiempo.
Qué anotar en la bitácora de mantenimiento de refrigeración
De hecho, no necesitas instrumentos sofisticados. Con manómetros, un termómetro de contacto y un amperímetro de gancho cubres lo esencial.
| Dato | Frecuencia sugerida | Qué te dice |
|---|---|---|
| Presión de succión y descarga | Semanal | Estado del condensador, del evaporador y de la carga de gas |
| Temperatura de descarga | Semanal | Esfuerzo del compresor y riesgo para el aceite |
| Corriente por fase | Semanal | Carga del motor y problemas eléctricos |
| Nivel de aceite en la mirilla | Semanal | Retorno de aceite y posibles fugas |
| Sobrecalentamiento | Mensual | Ajuste de la válvula de expansión |
| Horas de operación y arranques | Mensual | Dimensionamiento y ajustes de control |
Además, anota la temperatura ambiente y la hora. Una descarga alta a las tres de la tarde en mayo no significa lo mismo que en una mañana de enero.
Papel, hoja de cálculo o sistema digital
El mejor formato es el que tu equipo realmente usa. Por ejemplo, una hoja impresa pegada en el cuarto de máquinas funciona bien en un comercio pequeño. En cambio, en una planta con varios equipos conviene una hoja de cálculo compartida, porque permite graficar los datos.
También existen controladores y monitores que guardan lecturas de forma automática. Son útiles, pero no sustituyen la revisión visual del aceite, los ruidos o las fugas. Por eso, aun con monitoreo electrónico, alguien debe recorrer el equipo con regularidad.
Sea cual sea el formato, asigna un responsable y una fecha fija. Así, el registro no depende de la memoria de nadie.
Cómo leer las tendencias
Primero, establece valores de referencia cuando el equipo está recién revisado. Después, compara cada lectura contra esa base. Por ejemplo, si la corriente sube de forma constante durante varias semanas, revisa voltaje, condensador y carga térmica.
Si el aceite baja en la mirilla y no se recupera, puede haber un problema de retorno en la tubería. Por otro lado, una temperatura de descarga cada vez más alta suele indicar desgaste de válvulas o una relación de compresión excesiva.
Señales que piden atención inmediata
- Ruidos metálicos o golpeteo al arrancar.
- Aceite oscuro o con olor fuerte.
- Disparos repetidos de protecciones.
- Escarcha en la succión junto al compresor.
Usar la bitácora de mantenimiento de refrigeración para planear visitas
Con unos meses de datos, puedes ajustar la frecuencia de las visitas. Así, los equipos estables necesitan menos; los que muestran cambios necesitan más. Además, el historial ayuda a decidir si conviene reparar, remanufacturar o reemplazar.
Consulta también las hojas técnicas del fabricante. Frascold indica para sus series los rangos de operación y el aceite recomendado. Esos límites te sirven para saber cuándo una lectura ya está fuera de lo normal. Por lo tanto, conviene tener a la mano la hoja del modelo exacto que tienes instalado.
Si prefieres delegar el seguimiento, una póliza de mantenimiento incluye visitas programadas y reportes. Atendemos desde Col. Obrera, Cuauhtémoc, con envíos a todo México. WhatsApp 55 3961 0339; teléfonos 55 5530 8787 y 55 5530 8672.