Son las tres de la tarde, la cámara está llena y el compresor se apaga por térmico. Diez minutos después arranca, trabaja un rato y vuelve a dispararse. Ese ciclo es la señal más común de sobrecarga en compresores de refrigeración, y conviene atenderla antes de que dañe el motor.
Un compresor semihermético bien elegido soporta jornadas largas y cargas altas. Aun así, tiene límites de presión, temperatura y corriente. En este artículo veremos qué lo saca de ese rango y cómo protegerlo.
Qué significa trabajar a máxima carga
Cada compresor tiene un mapa de operación. Ese mapa indica qué combinaciones de temperatura de evaporación y de condensación puede manejar con cada refrigerante. Trabajar cerca del borde es posible, pero deja poco margen.
Un dato útil es la relación de compresión: la presión absoluta de descarga dividida entre la de succión. Mientras más alta sea, más se calienta el gas y más esfuerzo hace el motor. En baja temperatura esta relación crece mucho. Por eso, algunas instalaciones usan dos etapas o sistemas en cascada.
Los fabricantes como Frascold publican esos límites en sus hojas técnicas. Por eso, antes de culpar al equipo, conviene comparar las lecturas reales con lo que permite el modelo.
Causas frecuentes de sobrecarga en compresores de refrigeración
La mayoría de los casos no vienen del compresor, sino de su entorno. Estas son las causas que más vemos en el taller:
- Condensación alta: condensador sucio, ventilador dañado o aire caliente que recircula.
- Carga térmica mayor a la de diseño: se agregaron vitrinas o se mete producto caliente.
- Voltaje bajo o desbalanceado: el motor toma más corriente para dar la misma potencia.
- Sobrecalentamiento excesivo: el gas llega muy caliente a la succión y no enfría bien el motor.
- Exceso de refrigerante o aire en el circuito: ambos elevan la presión de descarga.
Cómo se ve en las lecturas
Una descarga alta con succión normal apunta al condensador. En cambio, una succión alta con corriente elevada sugiere más carga térmica de la prevista. Si la corriente es alta en una sola fase, revisa el suministro eléctrico y las conexiones.
Protecciones que no deben faltar
Nunca subas el ajuste de un térmico para que deje de botarse. Eso solo esconde el problema y expone el motor a un daño mayor. Lo correcto es encontrar la causa y corregirla.
Qué hacer cuando el equipo ya se disparó varias veces
Primero, no lo restablezcas una y otra vez. Después, toma lecturas de presión, temperatura de descarga y corriente por fase. Con eso, un técnico puede ubicar la causa en poco tiempo.
Anota también la hora y la temperatura ambiente de cada disparo. Si siempre ocurre por la tarde, lo más probable es que el condensador no alcance. Si ocurre al arrancar, revisa el voltaje y el contactor. Estos detalles ahorran horas de búsqueda.
Si el compresor ya presenta ruido, olor a quemado o aceite oscuro, es probable que tenga daño interno. En ese caso hay que evaluar la reparación o la remanufactura. También hay que limpiar el sistema, porque un motor quemado deja ácidos en el circuito.
Cómo prevenir la sobrecarga en compresores de refrigeración
Las temporadas de calor son las más críticas. Por eso conviene programar la limpieza de condensadores antes de primavera. Además, revisa presostatos y conexiones eléctricas en cada visita. Una póliza de mantenimiento te ayuda a no olvidar estas tareas.
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