La fricción interna del compresor es un desgaste silencioso. Al principio no hace ruido ni dispara alarmas; sin embargo, cada arranque con mala lubricación se cobra un poco de vida útil. Frascold cuida esta parte con acabados precisos y materiales seleccionados, aunque el diseño solo rinde si la operación acompaña.
Por eso, esta guía se enfoca en lo que tú y tu técnico controlan: el aceite, el refrigerante que regresa y la forma de arrancar el equipo.
De dónde sale la fricción interna del compresor
Dentro de un compresor de pistón, varias piezas se mueven con muy poca holgura. Por ejemplo, el pistón sube y baja en el cilindro, la biela transmite la fuerza y el cigüeñal gira sobre sus cojinetes. Por lo tanto, entre todas esas superficies debe existir siempre una película de aceite.
Cuando esa película se rompe, el metal toca metal. Entonces aparecen rayaduras, calor y partículas que viajan con el aceite y aceleran el daño.
El aceite: primera línea de defensa
En primer lugar, usa siempre el lubricante que indica el fabricante para tu refrigerante. Por otro lado, mezclar aceites o rellenar con uno genérico cambia la viscosidad y la protección. Además, revisa la mirilla en marcha y en paro; un nivel que sube y baja demasiado dice mucho.
Señales en la mirilla
- Aceite espumoso al arrancar: posible refrigerante disuelto en el cárter.
- Color oscuro: sobrecalentamiento o contaminación.
- Nivel que baja sin recuperarse: el aceite se queda en el sistema.
El enemigo oculto: regreso de líquido
Por su parte, el refrigerante líquido que llega al compresor lava el aceite de las superficies. Por eso, un recalentamiento mal ajustado puede dañar cojinetes que estaban sanos. Del mismo modo, la migración de refrigerante al cárter durante paros largos diluye el lubricante justo antes del arranque.
Para evitarlo, revisa el recalentamiento con instrumentos, no a ojo. También confirma que el calentador de cárter funcione si tu equipo lo tiene.
- MideRecalentamiento y presión de aceite en operación.
- Revisa el aceiteNivel, color y tipo correcto para tu gas.
- Analiza tendenciasCompara lecturas entre visitas para detectar desgaste.
Arranques: cuando el compresor sufre más fricción interna
Asimismo, cada arranque es un pequeño esfuerzo extra. Por ejemplo, si el compresor arranca y para muchas veces por hora, la lubricación no termina de estabilizarse. En consecuencia, revisa los ajustes de control para reducir ciclos cortos.
En resumen, un compresor bien lubricado y con arranques ordenados se desgasta mucho menos. Además, sus fallas se anuncian con tiempo y se atienden sin prisas.
En Compresores Cosur te ayudamos a cuidar la lubricación de tu equipo con diagnóstico, pólizas de mantenimiento y refacciones. Escríbenos desde contacto o llama al 55 5530 8787 o al 55 5530 8672.