Comparar un compresor antiguo frente a uno moderno es la forma más honesta de saber cuánto puede ahorrar su negocio. Sin embargo, el porcentaje exacto no sale de un folleto. Sale de medir su equipo actual y de entender en qué punto pierde eficiencia.
En esta guía le mostramos las cuatro diferencias que más pesan. Además, le explicamos cómo comprobarlas antes de invertir.
Compresor antiguo frente a uno moderno: cuatro diferencias
Un compresor no se vuelve ineficiente de un día para otro. Al contrario, pierde rendimiento poco a poco, y por eso casi nadie lo nota. Mientras tanto, el recibo de luz sube cada año.
Válvulas que ya no sellan. Con los años, la placa de válvulas se desgasta. Entonces parte del gas regresa al cilindro en cada carrera. El equipo sigue enfriando, pero tarda más y trabaja más horas.
Un motor con varias reparaciones. Por ejemplo, cada rebobinado puede cambiar las características del motor. Si la reparación no es de buena calidad, el motor consume más corriente para entregar la misma potencia. Además, se calienta más y su aislamiento envejece antes.
Un refrigerante en retiro. Muchos equipos antiguos trabajan con R-22. Hoy este gas está en proceso de retiro, y por lo tanto cada recarga resulta más cara y difícil de conseguir. Por otro lado, mezclar sustitutos sin un ajuste adecuado suele reducir la capacidad.
Sin ajuste a la carga. Un equipo sin control de capacidad solo conoce dos estados: encendido o apagado. En consecuencia, arranca y para muchas veces, y cada arranque consume energía extra. Un equipo moderno bien seleccionado se adapta mejor a la carga real.
Cómo comprobarlo con su propio equipo
Por eso, antes de decidir, pida mediciones concretas. Así podrá comparar con datos y no con promesas.
- Registre el consumo del circuito del compresor durante varias semanas.
- Solicite presiones de succión y descarga con carga normal.
- Pida una prueba de aislamiento del motor.
- Confirme qué refrigerante usa y cuánto le costó la última recarga.
- Sume las reparaciones del último año.
Luego, con esa información, el técnico puede estimar el consumo de un equipo nuevo para su misma carga. Después, solo queda comparar ambos escenarios.
La decisión final
En resumen, la comparación entre su equipo viejo y uno nuevo debe basarse en sus números. A veces conviene reemplazar; otras veces basta con reparar válvulas o corregir el refrigerante. Sobre todo, lo importante es decidir con mediciones y no con porcentajes genéricos.